viernes, 12 de mayo de 2017

La filosofía política (2ª parte)

LA ILUSTRACIÓN
Durante el periodo de la Ilustración, nuevas teorías sobre lo que es el ser humano y sobre la definición de la realidad y la forma en que esta se percibe, junto con el descubrimiento de otras sociedades en América y las cambiantes necesidades de las sociedades políticas (especialmente después de las revoluciones en Inglaterra, Francia y las colonias inglesas en Norteamérica) llevaron a nuevas preguntas e ideas de pensadores como Thomas Hobbes, John Locke, Montesquieu y Jean-Jacques Rousseau.
Estos teóricos fueron impulsados por dos preguntas básicas:
  • por qué derecho o necesidad las personas forman Estados.
  • cuál podría ser la mejor forma que debiera adoptar un Estado.
Estas preguntas fundamentales implicaban una distinción conceptual entre los conceptos de estado y gobierno.
Se decidió que estado se referiría a un conjunto de instituciones duraderas a través de las cuales el poder sería distribuido y su uso se justificaría.
El término gobierno se referiría a un grupo específico de personas que ocuparían las instituciones del Estado, y crearían las leyes y ordenanzas por las cuales las personas, incluidas ellas mismas, estarían obligadas.
Los ilustrados pertenecían a una élite intelectual, eran pensadores y escritores, y dominaban el arte de la retórica. Hay quienes saben ver un paralelo entre este período y el de los sofistas griegos o el de los humanistas renacentistas. Tenían una actitud inconformista respecto al presente y atacaban por igual cualquier opresión intelectual, social, política así como la superstición o el fanatismo. Los dogmas debían erradicarse porque la razón no debía encontrar más límites que los propios. Creían que la humanidad progresaría gracias a la razón y su desarrollo. Consideraban que la cultura debe llegar a todos, por lo cual, se interesaron por la pedagogía, por difundir con claridad las nuevas ideas. Casi todos ellos eran anticlericales, pero ateos, solo algunos

Los ilustrados ingleses
Thomas Hobbes
Thomas Hobbes, conocido por su teoría del contrato social, continuó ampliando la visión de Maquiavelo a principios del siglo XVII en Inglaterra. Su obra más importante es Leviathan. Aunque ni Maquiavelo ni Hobbes creían en el derecho divino de los reyes, ambos creían que el egoísmo era inherente en el individuo. Fue esta creencia la que necesariamente le llevó a adoptar la idea de un fuerte poder central como el único medio para impedir la desintegración del orden social.

John Locke
John Locke, con su obra Dos tratados sobre el gobierno civil, propone una teoría del estado de naturaleza que complementa directamente su concepción de cómo ocurre el desarrollo político y cómo puede fundarse a través de la obligación contractual. Locke refutó las teorías políticas paternalistas en favor de un sistema basado en la naturaleza. La teoría del derecho divino de los reyes se convirtió en una fantasía pasajera, expuesta al ridículo con que John Locke la trató. A diferencia de Maquiavelo y Hobbes, pero como Tomás de Aquino, Locke aceptaría el dictamen de Aristóteles de que el hombre busca ser feliz en un estado de armonía social como animal social que es. A diferencia de la visión preponderante de Aquino sobre la salvación del alma del pecado original, Locke creía que la mente del hombre entra en este mundo como una tabla rasa. Para Locke, el conocimiento no es innato, revelado ni basado en la autoridad, sino sujeto a la incertidumbre templada por la razón, la tolerancia y la moderación. Según Locke, un gobernante absoluto como lo propuso Hobbes, es innecesario, porque la ley natural se basa en la razón y busca la paz y la supervivencia para el hombre.




Los ilustrados franceses
La cuna de la Ilustración se situó en Francia y es allí donde tendrá la mayor importancia. La Ilustración francesa tiene un gran contenido político. Su filosofía política está basada en el Derecho Natural o derecho que tienen todos los hombres a la vida, la libertad y la propiedad. La misión del Estado será defender los derechos del hombre, garantizar su libertad, su seguridad y su propiedad; por tanto el Estado debe ser representativo y liberal. Los políticos ilustrados se oponen al absolutismo monárquico y quieren para Francia un régimen que esté basado en la igualdad y en la libertad.


Los principales teóricos políticos de la Ilustración francesa son:

Montesquieu
La obra triunfal y que abrió profunda brecha en las concepciones políticas dominantes en Francia fue El Espíritu de las Leyes, hasta el punto que se toma esta obra como punto de arranque de la victoria intelectual de la Ilustración. En esta obra preconizó una nueva estructura del Estado, basada en un equilibrio de poderes. En ella defiende, que, conservando el rey el poder ejecutivo, el legislativo recaería en una asamblea representativa del país, y el judicial, detentado por magistrados o tribunales, absolutamente independientes en sus sentencias, del rey y del Parlamento. Así pues, es partidario de que el Estado quede dividido y es el difusor de las ideas parlamentarias inglesas y la fuente donde bebieron las promociones revolucionarias.
La división de poderes que propone pugnaba totalmente con la organización de la monarquía absoluta francesa. Su obra fue completada desde otro punto de vista, por Voltaire. Ambos fueron los ídolos de la generación que consolidó y desarrolló el triunfo del pensamiento ilustrado en Francia.

Voltaire
Se convirtió en adalid de la lucha general contra toda autoridad. Muy influido por el movimiento filosófico inglés, en particular por Locke y los deistas, Voltaire popularizó sus principios fundamentales valiéndose de una pluma terriblemente mordaz, cáustica y agresiva. En el Ensayo sobre las costumbres y el espíritu de las naciones, un trabajo hecho a la medida de la burguesía de que procedía, presenta una filosofía laica de la Historia. En el Diccionario filosófico ofrece la explicación exhaustiva del argumento del predominio absoluto de la razón sobre cualquier pasión o entusiasmo personal.
La obra de Voltaire, fue implacablemente destructora de los grandes principios sociales de la época, sobre todo de la religión cristiana. Enemigo de la Iglesia, fue coreado por cuantos enciclopedistas se habían dejado ganar por las corrientes deístas o naturalistas procedentes de Inglaterra.

Rousseau
Es el primer pensador auténticamente democrático de la historia de Europa.
Su primera obra, publicada en 1749, causó enorme impresión, pues en ella se atacaba una de las tesis fundamentales que defendían los ilustrados; los filósofos de la ilustración pensaban que los importantes adelantos científicos y técnicos que se estaban verificando en aquella época, no sólo mejoraban al hombre materialmente, sino también moralmente; es decir, que a medida que se progresaba en la ciencia y en la técnica, el hombre se iba haciendo cada vez más bueno.
Frente a esto, Rouseau señaló que la civilización, en lugar de mejorar al hombre, lo que hacía era corromperlo, porque la sociedad estaba estructurada de forma injusta; por tanto, si se quería mejorar al hombre, antes había que mejorar a la sociedad.
La obra más importante de este autor es El Contrato Social. En ésta, el autor dice que los hombres al aparecer sobre la tierra, se hallan en lo que se llama Estado de Naturaleza, que se caracteriza porque todavía no existe ningún gobierno, no hay leyes, no hay autoridad y no se ha formado aún ningún tipo de organización social o política; se trata por tanto de un estado de absoluta libertad, donde cada hombre hace lo que quiere y no tiene que dar a nadie cuenta de sus actos. Llega el momento en que los hombres se dan cuenta de que para defender mejor su vida, su libertad y su propiedad deben agruparse y elegir a alguien para que los gobierne. Así aparece el Estado. El Estado nace, por tanto, de un acuerdo libre entre los hombres que se han unido para designar al gobernante. Como el gobernante ha sido elegido por el pueblo, en cualquier momento, cuando el pueblo quiera, puede cambiarlo por otro. Al mismo tiempo, la misión de los gobernantes es cumplir siempre la voluntad popular. La voluntad popular es la voluntad de la mayoría, y esta se averigua a través de elecciones, en las que votan todos los ciudadanos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario