martes, 23 de mayo de 2017

La filosofía política (3º parte)

INDUSTRIALIZACIÓN Y LA ERA MODERNA



La Revolución Industrial produjo una revolución paralela en el pensamiento político. La urbanización y el capitalismo cambiaron la forma de la sociedad enormemente. Durante este periodo, el movimiento socialista empezó a tomar forma, se desarrolló el marxismo, y ambos aumentaron su apoyo popular, mayormente entre la clase obrera urbana. Hacia fines del siglo XIX, el socialismo, el comunismo y los sindicatos eran miembros establecidos del panorama político mundial, sobre todo europeo. Además, las variadas ramas del anarquismo, con pensadores como Mikhail Bakunin, Pierre-Joseph Proudhon o Peter Kropotkin, y del sindicalismo, también obtuvieron cierta prominencia. En el mundo angloamericano, el antiimperialismo y el pluralismo político comenzaron a prevalecer hacia inicios del siglo XX.

Sin romper completamente con el pasado, Marx estableció principios que serían usados por los futuros revolucionarios del siglo XX, como Vladimir Lenin, Mao Zedong, Ho Chi Minh, y Fidel Castro. 

Marx y Engels

Para entender mejor todos los acontecimientos ocurridos desde finales del siglo XIX hasta hoy (Primera y Segunda Guerra Mundial, Revolución Rusa, Guerras de Corea y de Vietnam, Guerra Fría, Socialdemocracia, etc.) es necesario comprender algunos conceptos básicos de la filosofía de Marx Y Engels. 

MARXISMO

El marxismo es una doctrina que tiene sus bases en las teorías que desarrollaron Karl Marx y Friedrich Engels. Ambos intelectuales de origen alemán propusieron la creación de una sociedad sin distinción de clases. A las organizaciones políticas creadas según los lineamientos de esta doctrina se las describe como marxistas.
La obra más importante del marxismo es El capital. La propuesta fundamental de Marx es alcanzar una sociedad sin distinción de clases donde tanto el proceso de producción, como las fuerzas productivas y las relaciones que surgen de la producción se conviertan en un bien social. En esto se diferencia del capitalismo donde el trabajo es social pero la apropiación del mismo es privado, es decir, donde se compra trabajo por dinero.
El análisis de las sociedades de Marx estaba basado en la división de clases propuesta por el capitalismo, la cual no coincidía en nada con la noción que el intelectual tenía de lo que era una sociedad justa. Por un lado estaba la clase trabajadora, a la que también llama proletariado, quienes venden su mano de obra y reciben dinero a cambio, pero que no poseen los medios para la producción, los principales responsables de otorgar riqueza a una sociedad (construyen, fabrican, producen servicios, etc) A su vez, esta clase se encuentra dividida en proletariado ordinario (quienes consiguen trabajo fácilmente y reciben un pago medianamente razonable por sus servicios) y lumpenproletariado (aquellos que viven en la pobreza absoluta y no consiguen trabajos estables: inmigrantes, prostitutas, mendigos, etc). La otra clase es la burguesía a la que pertenecen quienes tienen los medios de producción y compran el servicio del proletariado para su explotación. Esta clase puede dividirse en burguesía muy rica y pequeña burguesía (los primeros no necesitan trabajar para vivir, los segundos sí, aunque emplean mano de obra: comerciantes, pequeños propietarios, campesinos con poca tierra, etc).
La idea del marxismo es expropiar los medios de producción de la burguesía y dejarlos en manos del proletariado a fin de que sean las clases trabajadoras las únicas que se beneficien del fruto de su trabajo.
En el campo de las religiones, el marxismo siempre ha sido totalmente contrario a ellas. Existe una frase que dice que la religión es el opio del pueblo que, pese a que no se conoce si fue en verdad Marx quien la pronunció primero, puede definir claramente la opinión que los marxistas y posteriormente comunistas tienen sobre las creencias religiosas. La religión es la culpable de que los trabajadores olviden la necesidad de luchar por sus derechos, y las clases privilegiadas lo saben y se aprovechan de ello, lo fomentan.
Cabe señalar que para el marxismo la esencia de todo ser humano se encuentra en el conjunto de sus relaciones con los demás individuos del grupo. Relaciones que son espirituales y materiales y donde la conciencia individual y colectiva ocupan uno de los lugares fundamentales.
Después de la muerte de Marx, ocurrida en 1883, surgieron varias divisiones dentro del partido, una de las principales fue la de los socialdemócratas (consideraban que el socialismo podía desarrollarse en una sociedad capitalista y pluripartidista) y los comunistas (apelaban a la revolución como motor para un cambio absolutamente estructural), los cuales fueron fundamentales para el desarrollo de los hechos políticos que se vieron a principios del siglo XX. Estos partidos se inspiraron en el marxismo para emprender sus revoluciones. Entre las más importantes del siglo se encontraron, la revolución bolchevique encabezada por Vladimir Lenin y León Trotsky, que se llevó a cabo en octubre de 1917 en Rusia, resultó el primer intento a gran escala para instalar un Estado obrero de características socialistas. De este modo el marxismo soviético terminó transformándose en estalinismo, un movimiento liderado por Iósif Stalin y criticado por muchos marxistas por considerar que su espíritu es dictatorial y burocrático.
Tras la Segunda Guerra Mundial, y gracias al respaldo soviético, el Partido Comunista logró llegar al poder en la República Popular China, Vietnam, Alemania Oriental, Polonia, Albania y Rumania, entre otros países. De los intelectuales marxistas más sobresalientes del siglo XX se pueden citar a Georg Lukács, Louis Althusser y Antonio Gramsci.
No se ha conocido un estado marxista que respete las ideas planteadas por Marx. Quizás es una utopía que muchos continúan buscando.






TIEMPOS CONTEMPORÁNEOS

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1971, cuando John Rawls publicó su Teoría de la Justicia, la filosofía política declinó en el mundo académico angloamericano, a medida que los filósofos analíticos expresaban escepticismo sobre la posibilidad de que los juicios normativos tuvieran contenido cognitivo. La ciencia política se volcará hacia los métodos estadísticos y el conductismo. En Europa continental, por otra parte, las décadas de la posguerra vieron un florecimiento enorme de la filosofía política, con el marxismo dominando el campo. Esta fue la época de Jean-Paul Sartre y Louis Althusser, y las victorias de Mao Zedong en China y de Fidel Castro en Cuba, así como los acontecimientos de mayo de 1968, provocaron un creciente interés por la ideología revolucionaria, especialmente por la Nueva Izquierda. Algunos emigrantes europeos continentales a Gran Bretaña y Estados Unidos, incluyendo a Karl Popper, fomentaron el estudio continuo de la filosofía política en el mundo angloamericano, pero en los años 1950 y 1960, ellos y sus estudiantes permanecieron en contra del establishment analítico.
El comunismo siguió siendo un foco importante especialmente durante los años 50 y los años 60. Temas como el colonialismo y el racismo fueron cuestiones importantes que surgieron en la época. En general, hubo una marcada tendencia hacia un enfoque pragmático de las cuestiones políticas, más que filosófico. La mayor parte del debate académico se centró en uno o ambos de los siguientes temas pragmáticos: la aplicación del utilitarismo a los problemas de política pública, y la aplicación de modelos económicos (como la teoría de la elección racional) a las cuestiones políticas. El surgimiento del feminismo, los movimientos sociales LGBT y el fin del dominio colonial y de la exclusión política de las minorías como afroamericanos y minorías sexuales en el mundo desarrollado, posibilitaron que el pensamiento feminista, poscolonial y multicultural se volviera significativo. 

CONCEPTOS BÁSICOS

Por último, para terminar el tema, os dejo aquí una presentación de diapositivas con los conceptos más importantes de la filosofía política:


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